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  • Foto del escritorNQP/NOTICIAS

Cristina una de las caras de la derrota, conserva nichos de poder en la Provincia y el congreso

Le sacó el cuerpo a la campaña y siguió los resultados muy lejos de Buenos Aires; el 10 de diciembre regresará al llano pero no se irá a la casa; sus alfiles serán Kicillof, Máximo y Wado


Cristina Kirchner también fue derrotada en estas elecciones. Si bien no le puso el cuerpo a la campaña de Sergio Massa y siguió los resultados a miles de kilómetros de Buenos Aires, la vicepresidenta fue la arquitecta original del Frente de Todos hace cuatro años y nunca pudo encauzar una pésima relación con Alberto Fernández, lo que derivó en un gobierno disfuncional. Sin embargo, la jefa del kirchnerismo conservará un nicho de poder real en la provincia de Buenos Aires, de la mano de Axel Kicillof, y tendrá predicamento en el Congreso con un grupo nutrido de legisladores leales.


Pero más allá de la nueva etapa de “resistencia” que Cristina Kirchner buscará encarar tras la derrota del peronismo a nivel nacional, lo cierto es que este año el kirchnerismo perdió su base política histórica, Santa Cruz, que gobernaba desde 1999 con el primer mandato de Néstor Kirchner al frente de la provincia, y también lo es que Cristina volverá al llano tras haber ocupado cargos ejecutivos y legislativos durante más de 25 años, con la excepción de los primeros dos de la gestión presidencial de Mauricio Macri (2015-17). “Ella seguirá siendo la jefa”, advirtió a LA NACION un dirigente que la venera.


La admonición no es solo de carácter emocional. También se basa en lo que le quedará en el Congreso al kirchnerismo. En la Cámara de Diputados contará con un bloque de 107 diputados, de los cuales la mitad responde a Cristina Kirchner, que además tendrá en su hijo Máximo Kirchner un portavoz directo en la Cámara baja. El bloque propio que responderá a Milei, con el auxilio del macrismo y otros sectores de Juntos por el Cambio, no llegará a los 100 diputados. Habrá que ver entonces si la jefa del kirchnerismo marca la agenda opositora o deberá convivir con un peronismo fragmentado.


En el Senado, Cristina Kirchner tendrá al menos 12 legisladores que seguirán su liderazgo, de un bloque justicialista que en total tendrá 33 integrantes y será la primera minoría en la Cámara alta. Allí desembarcará Eduardo “Wado” de Pedro, uno de los dirigentes de su mayor confianza, con quien habla prácticamente en forma diaria. La vicepresidenta condujo el Senado con mano de hierro en los últimos cuatro años, pero de aquí en más comienza una nueva etapa en la que también habrá predicamento de los gobernadores del PJ, como es el caso de Gildo Insfrán a través de José Mayans.


Massa al teléfono

“No, no creo que nadie pueda arrogarse la facultad de dar consejos”, dijo ayer en forma escueta Cristina Kirchner, en un breve contacto con la prensa en Río Gallegos, al responder sobre el pedido de un consejo para el futuro presidente que, a esa hora, todavía suponía que podía ser Massa. Pese a su comentario esquivo, reveló que el sábado habló por teléfono con el ministro de Economía para interiorizarse de las últimas novedades de la campaña. El diálogo quedó entre ellos y no se filtraron los pormenores. Esa fue una de las claves por la que la relación entre ambos mejoró en los últimos años.


A diferencia de lo que ocurrió en las elecciones de octubre, cuando mantuvo un extenso contacto con la prensa, Cristina evitó explayarse aunque dejó un par de frases antes de retirarse del colegio “Julio Ladvocat”, de la capital santacruceña. “Ya es el segundo balotaje de la democracia, lo cual es muy fuerte. Creo que es muy importante, un hermoso día”, afirmó. En las PASO de agosto, la vicepresidenta debió hacer una cola de más de una hora y media para votar. En aquella jornada, en Santa Cruz también votaba para gobernador, vice y diputados. En la fila, tuvo tiempo de fisgonear el celular de una votante.


“Muy rápidamente se vota, con lo cual esperemos también muy rápidamente conocer los resultados”, sostuvo Cristina Kirchner sin sospechar, siquiera, que el que tendría que salir a reconocer la derrota sería Massa, incluso antes de que se dieran a conocer los resultados oficiales. Ataviada con un blazer fucsia, -el color de moda de la temporada-, jean y zapatillas bota urbanas, la vicepresidenta completó su paso por la jornada electoral tomándose fotos con autoridades de mesa y recibiendo saludos de vecinos. Fue su última imagen pública antes de encerrarse en su residencia.

Desde el viernes se encuentra en Río Gallegos y recién este lunes regresará en vuelo privado a Buenos Aires. Esta semana, además, viajará a Italia para disertar en la Universidad de Nápoles Federico II. También tiene en agenda una audiencia con el papa Francisco, que la recibirá en el Vaticano. Minutos antes que Cristina votó su cuñada, la gobernadora Alicia Kirchner, quien confirmó que no estará en la asunción de Claudio Vidal el 10 de diciembre, dado que asumirá como senadora nacional por Santa Cruz. La misma banca que ocupó Cristina Kirchner entre 2001 y 2005.


Con 71 años a cumplir el 19 de febrero, Cristina Kirchner no amaga con retirarse de la política. Es más, ya avisó que no piensa dedicar a sus nietos los próximos años. Pero habrá que ver si el peronismo seguirá aceptando su liderazgo o si la derrota cala tan profundo como para alumbrar una etapa de renovación.


Fuente: La Nación

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