top of page

Salud cerebral: cinco hábitos que conviene revisar para prevenir el deterioro cognitivo

Foto del escritor: NQP/NOTICIAS
NQP/NOTICIAS
hace 8 minutos
3 min de lectura

Dormir poco, vivir bajo estrés constante, llevar una alimentación desequilibrada y abandonar el aprendizaje pueden afectar la salud del cerebro. Un neurólogo explicó qué conductas recomienda modificar para favorecer la memoria y el bienestar cognitivo a lo largo de la vida.

El cuidado del cerebro no comienza cuando aparecen los primeros problemas de memoria. Los hábitos cotidianos, desde la calidad del descanso hasta la actividad física y la alimentación, pueden influir en la salud cognitiva y en la manera en que envejece nuestro sistema nervioso.

El neurólogo colombiano Leonardo Bello compartió cinco recomendaciones para proteger la salud cerebral y reducir factores de riesgo asociados con el deterioro cognitivo.

A través de sus redes sociales, el especialista identificó conductas que procura evitar y destacó la importancia de mantener el cerebro activo durante toda la vida.


1. Dormir pocas horas y descuidar el descanso

El sueño cumple un papel fundamental en la consolidación de la memoria, el aprendizaje y distintos procesos de recuperación del organismo.

Bello advirtió sobre el hábito de dormir menos de seis horas por noche, una práctica que, cuando se vuelve frecuente, puede perjudicar el funcionamiento cognitivo.

Durante el descanso, el cerebro procesa información adquirida durante el día y participa en mecanismos esenciales para su funcionamiento.

En términos generales, los adultos necesitan entre siete y nueve horas de sueño por noche, aunque las necesidades individuales pueden variar.


2. Confiar en productos que prometen oxigenar el cerebro

El especialista cuestionó el uso de productos promocionados como “oxigenantes cerebrales”, especialmente cuando se presentan como soluciones para mejorar la memoria o el rendimiento intelectual sin evidencia científica suficiente.

En cambio, destacó la importancia de realizar actividad física de manera regular.

El ejercicio favorece la circulación sanguínea, contribuye a la salud cardiovascular y se relaciona con mejores resultados en distintas funciones cognitivas.

Caminar, andar en bicicleta, nadar o realizar actividades adaptadas a la condición física de cada persona son algunas de las alternativas para incorporar movimiento a la rutina.


3. Vivir bajo estrés crónico

Una de las principales advertencias del neurólogo está relacionada con el estrés que se prolonga durante semanas o meses.

A diferencia del estrés agudo, que puede aparecer como respuesta temporal ante una situación determinada, el estrés crónico mantiene al organismo en un estado de activación sostenida.

Esta condición puede afectar la atención, la memoria, la calidad del sueño y el bienestar emocional.

Por eso, identificar las fuentes de tensión, incorporar momentos de recuperación y buscar acompañamiento profesional cuando sea necesario son medidas importantes para proteger la salud integral.


4. Comer en exceso y descuidar la salud metabólica

La alimentación también ocupa un lugar relevante en el cuidado cerebral.

Bello advirtió sobre el consumo frecuente de grandes cantidades de alimentos y su posible relación con alteraciones en el funcionamiento de la insulina.

La resistencia a la insulina y otros problemas metabólicos han sido asociados en investigaciones con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

Sin embargo, no es únicamente la cantidad de comidas diarias lo que determina ese riesgo. También importan la calidad de los alimentos, el tamaño de las porciones, la actividad física y el estado general de salud.

Mantener una alimentación equilibrada y controlar factores como la glucemia, la presión arterial y el colesterol puede contribuir tanto a la salud cardiovascular como a la cerebral.


5. Dejar de aprender y abandonar los desafíos intelectuales

El último consejo del especialista apunta a una práctica que puede mantenerse durante toda la vida: continuar aprendiendo.

Estudiar un idioma, desarrollar una habilidad artística, leer, realizar cursos o incorporar conocimientos nuevos son actividades que estimulan diferentes procesos cognitivos.

El aprendizaje favorece la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para modificar y reorganizar sus conexiones a partir de nuevas experiencias.

Además, mantener una vida intelectualmente activa puede contribuir a la llamada reserva cognitiva, un conjunto de recursos que ayudan a afrontar los cambios cerebrales asociados con el envejecimiento.


La prevención comienza con las decisiones cotidianas

El deterioro cognitivo puede tener múltiples causas y no depende exclusivamente de los hábitos personales. La edad, la genética, las enfermedades cardiovasculares y otros factores también influyen en su aparición.

No obstante, la evidencia científica respalda la importancia de actuar sobre los factores de riesgo modificables.

Dormir adecuadamente, realizar ejercicio, cuidar la alimentación, manejar el estrés y sostener actividades intelectuales y sociales son medidas que pueden favorecer un envejecimiento más saludable.

El objetivo no es garantizar que nunca aparezca una enfermedad neurodegenerativa, sino reducir riesgos y preservar la autonomía y la calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

Comentarios


  • whatsapp-png-image-result-for-whatsapp-p
  • https___blueprint-api-production.s3
  • App_Store_logo
  • Facebook
  • Instagram
  • YouTube

© 2022 NQP PRODUCCIONES | REPÚBLICA ARGENTINA

bottom of page