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Presidente abogó por “diálogo sincero que permita transformar la Argentina en país de más igualdad”




“Deberíamos empeñarnos ya en buscar puntos de acuerdo, en empezar un diálogo sincero que nos permita transformar a la Argentina en un país de producción y que recupere los valores éticos que se han perdido”, afirmó esta tarde el presidente Alberto Fernández al participar, mediante videoconferencia, del encuentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social 2020, que se realizó bajo el tema “Recomenzar la Argentina y la Patria Grande”.


“Tenemos que estar todos unidos y remando para el mismo lado y a todos debemos integrar”, sostuvo Fernańdez, quien puntualizó que “eso supone poder convivir en la diferencia, respetando que el otro no es igual que uno, respetando, no tolerando, porque respetar es algo que uno hace desde el alma”.


El mandatario llamó a “construir un país que se integre detrás de la idea de producir, de invertir, de crear trabajo, de buscar más igualdad”.


“Tenemos que ser una generación que vuelva a integrar al país, que vuelva a darle oportunidades a todos”, enfatizó.


Y remarcó que “esa decisión debe incluirnos a todos con la construcción de una Argentina más igual, que desarrolle las economías regionales, que le permita a cada argentino y a cada argentina desarrollarse allí donde ha nacido”.


“La ética en la política exige no estar en paz cuando el de al lado está sufriendo”, expresó, y convocó a “crear una normalidad que nos incluya a todos y a todas”.


“La pandemia nos exige entrar a otra lógica, porque si lo que vamos a hacer es volver a la normalidad que permitió que unos pocos ganen mucho y millones queden sumergidos en el pozo de la pobreza, a esa normalidad no quisiera volver más”, sentenció.


De la jornada, que se desarrolló bajo el lema “Diálogo social para la igualdad”, participaron también el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea; el presidente de la Conferencia Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y el senador por la ciudad de Buenos Aires Martín Lousteau.


La actividad tuvo como subtema “El Camino del Encuentro: Por el Trabajo, la Igualdad y la Integración” y se extendió durante cinco jornadas desde el pasado 26 de octubre con la participación expresidentes y expresidentas de América latina, autoridades eclesiásticas de la región, autoridades provinciales, funcionarios nacionales, empresarios y representantes sindicales y de movimientos sociales.


Ojea recordó que “el Papa siempre vio esta crisis como una posibilidad” y coincidió con Fernández en que “no se puede volver a una normalidad después de encontrarnos con más pobreza, con más desocupación, con más niños pobres”.


Por su parte, Lugones llamó la atención sobre “las nuevas pobrezas” y rescató a la política “como herramienta de acción, de gestión y de encuentro”. También pidió “fortalecer la realidad de los trabajadores de la economía popular, con sus unidades productivas tanto como acompañar a empresarios nacionales y las industrias”.


Beliz rescató la idea del diálogo y manifestó que “escuchar al otro es abrir el corazón”. “Escuchar al otro es saber corregir, es abandonar la profunda inseguridad de la autosuficiencia o la agresividad, es hacer silencio del propio yo para descubrir la riqueza de un nosotros y un nosotras más pleno”, indicó, y pidió “escuchar juntos al pueblo y primero que nada al pueblo más sufriente”.


En el mismo sentido, Lousteau consideró que “el primer paso para encarar este recomenzar es el diálogo, el diálogo fraterno: cuando no hay diálogo quiere decir que nadie está preocupado por el bien común y cuando se discute a los gritos no se está discutiendo nada porque no hay escucha”.*


“Deberíamos empeñarnos ya en buscar puntos de acuerdo, en empezar un diálogo sincero que nos permita transformar a la Argentina en un país de producción y que recupere los valores éticos que se han perdido”, afirmó esta tarde el presidente Alberto Fernández al participar, mediante videoconferencia, del encuentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social 2020, que se realizó bajo el tema “Recomenzar la Argentina y la Patria Grande”.


“Tenemos que estar todos unidos y remando para el mismo lado y a todos debemos integrar”, sostuvo Fernańdez, quien puntualizó que “eso supone poder convivir en la diferencia, respetando que el otro no es igual que uno, respetando, no tolerando, porque respetar es algo que uno hace desde el alma”.


El mandatario llamó a “construir un país que se integre detrás de la idea de producir, de invertir, de crear trabajo, de buscar más igualdad”.


“Tenemos que ser una generación que vuelva a integrar al país, que vuelva a darle oportunidades a todos”, enfatizó.


Y remarcó que “esa decisión debe incluirnos a todos con la construcción de una Argentina más igual, que desarrolle las economías regionales, que le permita a cada argentino y a cada argentina desarrollarse allí donde ha nacido”.


“La ética en la política exige no estar en paz cuando el de al lado está sufriendo”, expresó, y convocó a “crear una normalidad que nos incluya a todos y a todas”.


“La pandemia nos exige entrar a otra lógica, porque si lo que vamos a hacer es volver a la normalidad que permitió que unos pocos ganen mucho y millones queden sumergidos en el pozo de la pobreza, a esa normalidad no quisiera volver más”, sentenció.


De la jornada, que se desarrolló bajo el lema “Diálogo social para la igualdad”, participaron también el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea; el presidente de la Conferencia Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y el senador por la ciudad de Buenos Aires Martín Lousteau.


La actividad tuvo como subtema “El Camino del Encuentro: Por el Trabajo, la Igualdad y la Integración” y se extendió durante cinco jornadas desde el pasado 26 de octubre con la participación expresidentes y expresidentas de América latina, autoridades eclesiásticas de la región, autoridades provinciales, funcionarios nacionales, empresarios y representantes sindicales y de movimientos sociales.


Ojea recordó que “el Papa siempre vio esta crisis como una posibilidad” y coincidió con Fernández en que “no se puede volver a una normalidad después de encontrarnos con más pobreza, con más desocupación, con más niños pobres”.


Por su parte, Lugones llamó la atención sobre “las nuevas pobrezas” y rescató a la política “como herramienta de acción, de gestión y de encuentro”. También pidió “fortalecer la realidad de los trabajadores de la economía popular, con sus unidades productivas tanto como acompañar a empresarios nacionales y las industrias”.


Beliz rescató la idea del diálogo y manifestó que “escuchar al otro es abrir el corazón”. “Escuchar al otro es saber corregir, es abandonar la profunda inseguridad de la autosuficiencia o la agresividad, es hacer silencio del propio yo para descubrir la riqueza de un nosotros y un nosotras más pleno”, indicó, y pidió “escuchar juntos al pueblo y primero que nada al pueblo más sufriente”.


En el mismo sentido, Lousteau consideró que “el primer paso para encarar este recomenzar es el diálogo, el diálogo fraterno: cuando no hay diálogo quiere decir que nadie está preocupado por el bien común y cuando se discute a los gritos no se está discutiendo nada porque no hay escucha”.

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