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  • Foto del escritorNQP/NOTICIAS

Irán: El futbolísta Amir zafó de la horca, pero no alcanza

Amir pasará largos años tras las rejas. En sintonía, los iraníes siguen muriendo por manifestarse en contra del régimen.

Una vez más visibilizar el repudio a situaciones que atentan contra los derechos humanos sirvió. Un poco, pero sirvió.


El futbolista iraní Amir Nasr-Azadani evitó la condena de morir ahorcado por participar en las protestas que buscan defender la postura que tuvo Mahsa Amini, la joven detenida y torturada hasta la muerte por no usar de manera correcta su hiyab.


Medios de comunicación, activistas y hasta la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) se involucraron y pidieron la anulación de la pena. Y tanto revuelo algo ayudó: la Justicia de Irán decidió cambiar la pena de muerte por 26 años de prisión por “moharebeh”, el delito y la guerra contra Dios.


A Amir lo ayudó ser un reconocido deportista, condenado en pleno Mundial de Fútbol de Qatar, evento que se quiso usar de pantalla para tapar lo que viven los iraníes.


Si bien para gran parte del mundo la situación continúa siendo indignante, porque para muchos manifestarse es un derecho, la decisión judicial pareciera calmar un poco las aguas. Pero no cantemos victoria.


Amir irá tras las rejas. Pero casi en sintonía con esta noticia, se conoció la condena a muerte de otras tres personas y ya suman un total de 17. Por el mismo motivo: protestar en contra de las leyes que rigen en la República Islámica.


Y para sumar más leña a este fuego que tanto enoja, el sábado ejecutaron en público a dos hombres, a otros dos “traidores de Dios”, otras dos personas que no fueron lo suficientemente conocidas o célebres como Amir.


Las protestas seguirán. La soltura del régimen iraní a la hora de decidir sobre la vida de quienes van en su contra no sorprende, pero alarma. Hablar de este tema a pesar de la lejanía que tenemos con la situación es casi obligatorio. Porque la condena para Amir bajó unos decibeles, pero no los suficientes.



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