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Investigadores de Bahía trabajan para disminuir la propagación del virus en el sistema de salud

Hicieron un proyecto que fue premiado a nivel nacional y ya se está implementando en el Hospital Municipal.

La bioquímica Marta del Valle es una de las directoras del proyecto de vigilancia en el personal de salud, que está semana se comenzó a implementar en el Hospital Municipal de Bahía Blanca.

Cuenta que el proyecto consiste en desarrollar metodológicamente la técnica de RT-PCR, que se utiliza en la detección de COVID-19, e implementarla para hacer una vigilancia epidemiológica activa en grupos de riesgo, en los que se incluye el personal de salud por el contacto continuo con pacientes infectados.

Se terminó la etapa de desarrollo y validación del método, y ya comenzamos a implementarlo. El objetivo es contribuir a la reducción de la transmisión del coronavirus en Bahía Blanca a través de la identificación de individuos asintomáticos portadores de SARS-CoV-2 [causante de la enfermedad COVID-19] pertenecientes a equipos de salud de áreas críticas, en quienes la infección posee un alto impacto epidemiológico (alto riesgo de contagio secundario) y sanitario (reducción de la capacidad de respuesta del sistema de salud).

La bioquímica remarca que, desde la perspectiva epidemiológica, buscar a los infectados asintomáticos en el personal de salud "es ponerse adelante de la curva de COVID, porque si los detectás cuando ya tienen síntomas, estás corriendo de atrás". 


La bioquímica Marta del Valle presentando el proyecto.

   —De acuerdo al trabajo que vienen realizando, ¿un asintomático puede contagiar?

"Se habla mucho de los asintomáticos. Hay muchas publicaciones que dicen que el secreto está en identificar para aislar a los asintomáticos, pero lo más importante es que un asintomático puede ser una persona presintomática, es decir, una persona que está en el instante previo a manifestar síntomas, entonces puede tener una carga viral que sea contagiosa. Obviamente faltan muchos estudios científicos para tener certezas, pero la evidencia mundial indica que es efectivo identificar personas asintomáticas que estén portando el virus, independientemente de la carga viral que tengan. También hay personas oligosintomáticas, es decir, tienen síntomas muy leves y muy pequeños que aún no han identificado como tales, y se pueden determinar con el testeo".

Del Valle señala que, al igual que los testeos que se realizan en la ciudad desde hace meses, en este proyecto trabajan con la detección del material genético del virus. No hay tanta diferencia en cuanto al tiempo de obtención del resultado pero sí desde el punto de vista económico. 

"Para tener más eficacia juntamos varias muestras, dado que la prevalencia es baja porque no analizamos pacientes, sino al equipo de salud sin síntomas. Se hace testeo en pools (agrupados), que es una forma de maximizar la eficiencia porque uno puede abarcar a mayor número de testeados al mismo tiempo; y en caso de que el pool sea positivo se abre y se hace la determinación individual. No es que sea mucho más corto el procedimiento pero sí es más económico porque implementamos el desarrollo propio y no un kit comprado como se utiliza en otros laboratorios".

De acuerdo con los datos aportados por la bioquímica, hasta este miércoles se hicieron 96 hisopados al personal de salud, que incluye médicos, enfermeros, técnicos y personal de limpieza que trabaja en sectores COVID. Hasta el momento no tuvieron casos positivos y esperan poder transferir esta tecnología al Hospital Penna para que puedan utilizarla en los procesamientos de muestras. 

La bioquímica contó que esta iniciativa surgió como un proyecto colaborativo de investigación, en el que están involucrados el Hospital Municipal, el Hospital Penna, la secretaría de Salud municipal, Región Sanitaria I y la Universidad Nacional del Sur (UNS), a través del equipo de científicos del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB) que dirige la doctora Cecilia Bouzat.

"Presentamos el proyecto a una convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, de la que participaron 500 proyectos, y conseguimos el subsidio. Al ser elegidos, nos otorgaron fondos a través de la UNS, que utilizamos para comprar el equipamiento que faltaba y llevar adelante el proyecto. En la medida que tengamos más recurso económico seguiremos ampliando la población testeada".

Bouzat es la responsable del proyecto, que es dirigido por Del Valle, en la parte clínica; y por la doctora Carmen Esandi, en la parte de laboratorio molecular. 

Tal como detalla Del Valle, el desarrollo del proyecto se llevó a cabo en el INIBIBB y la parte de procesamiento está a cargo del bioquímico residente Joel Marinovich, quien estuvo trabajando en el Hospital Ramón Y Cajal de Madrid (España) durante la pandemia y fue repatriado en junio.

"A lo mejor en la industria este desarrollo llevaría meses y acá nuestros investigadores lo han hecho en tiempo récord, con mucha vocación y compromiso. Es para destacar el trabajo de distintos departamentos de la UNS; hay mucha gente que podría estar tranquila en su lugar de trabajo, haciendo sus tareas habituales, y sin embargo se ha puesto a disposición en esta crisis para trabajar desarrollando algo para otros".


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