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El kirchnerismo se refugia en viejas recetas para enfrentar una crisis más grave e impredecible

La solución policial que planteó la senadora Di Tullio contra el dólar libre ya se aplicó en 2011, cuando 1 dólar valía menos de $ 5. La pelea con el campo y la denuncia de golpe también recuerdan a antiguos reflejos K. Qué hace la oposición ante las indefiniciones del Gobierno

En apenas semanas, en simultáneo con una crisis que va tomando una envergadura peligrosa e impredecible, el kirchnerismo empezó a replegarse sobre sí mismo y a responder con las mismas recetas conceptuales y prácticas de hace más de una década para enfrentar los desequilibrios económicos y políticos que agobian al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.


La propuesta policial que planteó la senadora Juliana Di Tullio para frenar la disparada del dólar libre (alias blue, ilegal o marginal) ya se aplicó en 2011, más precisamente en octubre y a pocas horas de que CFK hubiera ganado la reelección con más de 54% de los votos. Con un poder político mayor que el actual, enviar policías, inspectores y perros a perseguir “arbolitos” no tuvo eficacia: hubo más compra de dólares, que en ese entonces no superaba los $ 5 por USD 1, y pérdida de reservas. Tanto fue así que se terminaron por aplicar las restricciones que aún persisten en la Argentina.


“Quiero ver a la Policía Federal en la puerta de cada cueva. Si todos saben dónde queda. Hace falta aunque no tenga un efecto. Aunque no vendan un solo dólar, ellos ponen en la pizarra un valor y ya está. La gente tiene que entender que la angustian con una mentira.El dólar blue tiene efecto en la psiquis colectiva, no tiene efecto real en la economía”, dijo ayer la senadora nacional en la radio Futurock.


Pero no sólo con el dólar la facción dominante del Frente de Todos, el kirchnerismo, se repite a sí mismo. El regreso de la pelea con el campo -con quejas por la soja en silobolsas-, las embestidas contra el Poder Judicial y los medios de comunicación, el regreso de los controles de precios en supermercados y la acusación de “desestabilizadores y golpistas” a la oposición, entre otros, son tópicos atávicos del kirchnerismo que reaparecieron con fuerza en las últimas semanas. Son episodios a color de una serie en sepia.


Respuestas que barruntan desde el mundo K ante la disparada enloquecida del dólar y el riesgo país, el avance de las causas judiciales, la inflación y la fragilidad del poder político. La frase atribuida al genial Jorge Luis Borges (pero no confirmada con indubitable rigor histórico) “los peronistas son maravillosos, tienen todo el pasado por delante”, se aplica, no sin crueldad, en este breve racconto


Se trata de respuestas que surgen ante la indecisión de un rumbo. “Alberto Fernández lo que necesita es tiempo, que en una crisis sistémica es lo que siempre falta y nunca sobra. El problema es que ni siquiera se puede aplicar la frase de Balbín que, en 1976, decía que había que llegar a las elecciones aunque sea con muletas. ¿Adónde tiene que llegar? ¿Al Mundial o al 2023?”, explicó a Infobae un consultor experimentado que asesora a oficialistas y opositores.

Lo dijo mientras todo el fin de semana se esperó, sin éxito, el anuncio de medidas para revertir la incertidumbre o eventuales cambios ministeriales.


Una economía en rojo

Entre los empresarios algunos datos que manejan consultoras económicas prendieron las luces rojas. Advierten que entre junio y julio se imprimieron cerca de 1,7 billón de pesos, la mayoría de los cuales se usaron para sostener los bonos. Se trata de una masa inmensa que presiona tanto en el tipo de cambio como en los precios de las góndolas.


Entre el torniquete a las importaciones, la disparada del dólar y la falta de precios en amplios sectores de la economía, en las tres semanas del mes en curso se registró una inflación cercana al 6%. Además, estarían vendidos 7.000 millones en dólar futuro y el acuerdo anunciado entre Rusia y Ucrania para liberar el comercio de granos podría profundizar una tendencia a la baja que ya registra el mercado internacional.


Ante la urgencia por la falta de dólares, en el equipo de Sergio Massa están elaborando una propuesta para acelerar de alguna manera la liquidación de soja y granos que no afecten las cadenas de valor local y no impacten en el precio interno de los alimentos. Apuntan a generar un incentivo cambiario a los productores para favorecer la exportación y reforzar las reservas, sobre una masa de recursos que están entre los 5.000 y los 11.000 millones de dólares.


El presidente de la Cámara de Diputados buscó desmarcarse de la atmósfera de abulia que dominó algunos sectores del gobierno. En esa línea se inscribieron, también, los anuncios ferroviarios y los controles para frenar maniobras defraudatorias aduaneras, áreas que están a cargo de referentes del Frente Renovador. Con la gestión y la unidad del Frente de Todos, Massa espera tener un lugar relevante cuando se defina la demorada reorganización del Gabinete.

Un poder menguante


Más allá de la controversia por el dólar, la clave está en la inflación. La respuesta que presentó el gobierno nacional, tras la caída de Martín Guzmán y su nonato secretario de Comercio Interior, fue la aparición de fotos de operativos ordenados por Martín Pollera, que asumió ese cargo con el mandato de contener lo que se teme sea un tsunami de remarcaciones.


La inflación encabeza, por lejos, las preocupaciones en todos los sondeos de opinión pública, dejando muy atrás desde hace meses la que había sido una fija: la inseguridad. De hecho, en el último estudio que elaboró la consultora Fixer , la inflación se ubica al tope, con el 56%, mientras que los hechos de corrupción (35%) y el sistema político (34%) marchan bastante detrás.

Pero hay dos datos de primera magnitud que detectó el trabajo: el primero es que el aumento del costo de vida es un dolor de cabeza que impacta por igual a los que votan al Frente de Todos (58%) y a los de Juntos por el Cambio (61%). Los otros temas que están en el podio alteran mucho más a los opositores que a los oficialistas.

El segundo dato con impacto político son las expectativas de más aumentos -el combustible principal de cualquier proceso inflacionario- y su correlato con la tendencia negativa de la imagen de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner: el 69% de los consultados cree que la inflación del mes que viene va a ser más alta que el período actual.


Una oposición contenida

En medio de este contexto, que mezcla debilidad y desorientación del gobierno y las distintas facciones del Frente de Todos, la oposición se debate entre las “dos velocidades” que tiene enfrentar, según suele explicar Patricia Bullrich: la de la sociedad que asiste a la aceleración de la crisis y la institucional, que tiene el umbral en la segunda mitad del 2023, el año que está por llegar.


Según se pudo saber , ese fue uno de los temas que hablaron Mauricio Macri y la propia Bullrich el domingo. La presidenta del PRO estuvo muy activa, ya que también compartió un zoom con el grupo de legisladores más cercanos, entre los que se destacan Gerardo Milman, Laura Rodríguez Machado, Sabrina Ajmechet, entre otros.


“Vamos a mantener mucha cautela, nadie va a moverse un centímetro de la defensa de la institucionalidad, ante tanto rumor que sale del oficialismo”, explicaba una fuente calificada de Juntos por el Cambio. Y anticipaban que avanzarán en el Congreso con dos proyectos clave: la limitación de la emisión y el congelamiento del gasto para controlar el déficit.


Se trata de una ofensiva que la oposición está diseñando para establecer una agenda parlamentaria autónoma para frenar la que plantea el kirchnerismo, que incluye aumento de la presión impositiva y avances sobre la Justicia. Y apunta contra el punto débil de una administración desarticulada y amenazada por el impacto negativo de la inflación, la devaluación del peso y la falta de dólares.


“No vamos a empujar al Presidente y tampoco nos vamos a prestar a una ficción de diálogo como la que hicieron la semana pasada con Axel Kicillof. Tienen que ocuparse de gobernar y no puede acusarnos de golpistas a nosotros. Alberto Fernández tiene acuerdo con el FMI porque lo votó la oposición y los que lo insultan y le liman a sus funcionarios son los dirigentes que responden a Cristina Kirchner”, explicó una de las figuras más encumbradas de la oposición.

Recetas viejas para los mismos problemas y acusaciones contra la oposición.


Para concluir, vale volver otra vez a Borges que, en el sublime Aleph, definió a su personaje capital Carlos Argentino Daneri. “Es autoritario, pero también es ineficaz”.

Es literatura. No hablaba de gobierno alguno.


Fuente: Infobae

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