El caso Skanska llegó a su primera condena tras dos décadas y reavivó el debate sobre la corrupción en la obra pública
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El expediente, considerado el primer gran escándalo de corrupción durante los gobiernos kirchneristas, concluyó con una sentencia de primera instancia contra Julio De Vido y José López. La investigación reveló el funcionamiento de un esquema de presuntos sobornos en la adjudicación de obras.

Una causa que demoró 20 años en llegar a juicio
El caso Skanska, uno de los expedientes más emblemáticos por presunta corrupción en la obra pública, obtuvo su primera sentencia de primera instancia luego de casi dos décadas de investigación.
El Tribunal Oral condenó al exministro de Planificación Federal Julio De Vido y al exsecretario de Obras Públicas José López a cinco años de prisión por los delitos de cohecho pasivo y administración fraudulenta en perjuicio del Estado.
La causa se convirtió en el primer gran caso de corrupción que involucró a funcionarios de los gobiernos kirchneristas y aún puede ser revisada por instancias superiores.
La confesión que dio origen al expediente
El eje central de la investigación fue una grabación realizada durante una auditoría interna de la empresa sueca Skanska en 2006.
En esa conversación, el entonces gerente comercial Javier Azcárate admitió el pago de comisiones para asegurar la adjudicación de las obras de ampliación de los gasoductos Norte y Sur. Según su relato, los pagos representaban un 5% del contrato y se distribuían entre funcionarios de organismos vinculados al proyecto.
La declaración permaneció fuera del expediente durante varios años debido a cuestionamientos judiciales sobre su validez, hasta que finalmente fue reincorporada como prueba.
Cómo funcionaba el esquema investigado
La investigación sostuvo que las obras fueron financiadas mediante un fideicomiso administrado por Nación Fideicomisos, con aportes de empresas privadas, aunque bajo una importante intervención del Estado en las decisiones.
Según la acusación, ese mecanismo permitió avanzar con concursos privados en lugar de licitaciones públicas y favoreció un sistema en el que un reducido grupo de empresas participaba de las principales obras de infraestructura.
Además, la causa investigó el uso de facturas apócrifas por parte de Skanska para generar los fondos destinados al pago de los sobornos.
Un proceso con múltiples obstáculos judiciales
Tras los primeros allanamientos e imputaciones en 2007, la causa sufrió importantes demoras.
En 2008 la Cámara Federal declaró nula la grabación que contenía la confesión del exgerente de Skanska, lo que derivó en sobreseimientos y en la paralización del expediente durante varios años.
La investigación volvió a tomar impulso luego de que la Corte Suprema y la Cámara de Casación habilitaran nuevamente esa prueba. A partir de entonces se reabrieron los procesos, se dictaron nuevos procesamientos y el juicio oral comenzó en 2024.
El fallo y los próximos pasos
La sentencia no fue unánime. Una de las integrantes del tribunal sostuvo una calificación jurídica diferente y consideró que no correspondía condenar por cohecho ni por fraude al Estado.
Los fundamentos completos del fallo serán dados a conocer el próximo 22 de septiembre.
Mientras tanto, la resolución aún puede ser apelada, por lo que el expediente continuará su recorrido judicial antes de quedar firme.







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