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Economía: Tres recomendaciones para invertir los pesos en tiempos de inflación récord

En tiempos de aceleración de precios, es importante evaluar correctamente cada instrumento antes de invertir los ahorros. El perfil del individuo y su tolerancia al riesgo están entre los aspectos fundamentales.



A la hora de elegir dónde invertir los ahorros hay que tener en cuenta primero algunas consideraciones particulares del individuo y, en función, de ello optar dentro de las opciones disponibles. La primera respuesta a la pregunta “¿en qué invierto algún excedente de pesos”? eso “depende”.


1. Definir un objetivo de inversión

Lo primero que se debe valorar es cuál es el objetivo buscado con la inversión: para qué quiero el dinero y cuándo estimo que lo voy a necesitar. En este sentido, hay que evaluar tres aspectos:

  • La liquidez de la inversión, es decir, la capacidad de convertir el activo en que se invirtió en efectivo rápidamente.

  • El horizonte temporal: cuándo requeriré hacer uso del efectivo.

  • La aversión o apetito por el riesgo, que se relacionan con la incertidumbre respecto del resultado de la inversión que se está dispuesto a asumir. Esto último tiene que ver con el hecho de que cuanto mayor el riesgo, mayor es la rentabilidad esperada de la inversión.

2. Elegir entre administración propia o intermediarios

Una vez definido el objetivo individual es necesario evaluar cuál de las alternativas disponibles es la más apropiada. Aquí, nuevamente, se abre un abanico de posibilidades. Están aquellas opciones en las que se pueden autoadministrar las inversiones a través de una cuenta bancaria, como son los plazos fijos en su versión tradicional o UVA (que ajusta por inflación), o bien, las inversiones que demandan algún tipo de intermediario, cuya comisión que considerar.


3. Evaluar el rendimiento y ajuste que ofrece cada instrumento

En un contexto como el actual donde se espera que la inflación continúe elevada, principalmente teniendo en cuenta el alza de las tarifas que se avecina como consecuencia del acuerdo con el FMI, de la inercia que ya trae y de una coyuntura internacional de alzas de precios -agravado por el conflicto entre Rusia y Ucrania-, lo indicado sería elegir inversiones que al menos se muevan con la inflación para no perder poder de compra.

Ahora, la posibilidad para adelante de movimientos en el tipo de cambio (básicamente una depreciación), y teniendo en cuenta que el Banco Central (BCRA) ha comenzado a acelerar el ritmo de “crawling peg” desde diciembre del año pasado, lleva a contemplar también opciones en moneda extranjera o que se mueva en la misma sintonía que el tipo de cambio oficial. Allí, los instrumentos tipo “dólar linked, podrían ser una alternativa.


Con los datos disponibles, podemos observar que la preferencia de los individuos por el plazo fijo en UVA se eleva en los momentos en que se acelera la inflación, mostrando un crecimiento en términos reales. Sin embargo, todavía representan una baja participación respecto a las colocaciones de plazo fijo tradicional. En los últimos 12 meses representó, en promedio, un 5% de los tradicionales, probablemente porque su colocación demanda inmovilizar los fondos por un mínimo de tres meses (aquí juega la preferencia o no por la liquidez antes mencionada).


La elección de los inversores por instrumentos atados a la inflación se ha manifestado también en las opciones de letras y bonos que viene ofreciendo el Tesoro para financiarse. Mientras que en enero y febrero aproximadamente el 45% de las colocaciones se trató de títulos con ajuste por CER, en marzo ese porcentaje estuvo alrededor del 80%.


También hay opciones mixtas como fondos comunes de inversión, que invierten en diferentes instrumentos financieros con perfiles de riesgo diferenciado.


Otra alternativa de “inversión” podría ser la adquisición de un bien durable de un valor total similar al monto del ahorro disponible en cuotas fijas en pesos, en la medida en que el descuento por pago en efectivo sea menor a, por ejemplo, la tasa de interés del plazo fijo.


En este caso, el beneficio consistiría en depositar el total del ahorro de manera calzada con el vencimiento de las cuotas (también se podría depositar el total hasta el vencimiento de la primera cuota, retirar el equivalente a la cuota a pagar y dejar el resto para que siga capitalizando hasta la nueva fecha de pago y así hasta terminar las cuotas; pero en este caso se estará asumiendo el riesgo por un descenso en la tasa de interés). No es una operación muy sofisticada, pero permite abaratar algo el precio del bien a adquirir, y no tiene riesgo adicional.


Fuente: TN

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