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Después de la lesión que lo mantuvo fuera de la cancha Lautaro Martínez volvió al Inter y convirtió


Ganaron la Copa América entre junio y julio, festejaron, se fueron de vacaciones y se reunieron en Inter, el club que ahora tiene a ambos. Lautaro Martínez ya estaba, y ahora se incorporó Joaquín Correa. Y vaya cómo: en su primer partido de la temporada hubo dos goles del tucumano y uno del bahiense para un 3-1 sobre Hellas Verona como visitante, en la segunda fecha de la italiana Serie A.


Es un comienzo estupendo el del campeón de Italia en la liga, que incluye el 4-0 inicial a Genoa, sin los argentinos. Ahora, el Toro, mayor referencia ofensiva nerazzurra sin el belga Romelu Lukaku (transferido a Chelsea), y Tucu, recién llegado al club, entusiasman a Internazionale, más allá de que todavía no compartieron la cancha simultáneamente: este viernes, Correa reemplazó a Martínez a los 28 minutos de la segunda mitad. Y en ese corto rato que jugó con su nueva camiseta alcanzó a conseguir los dos tantos que decidieron el triunfo interista.


Joaquín Correa conoce la liga italiana. De hecho, arribó en préstamo desde Lazio, equipo en el que se desempeñó entre 2018 y 2021. También jugó un año en Sampdoria (2015/2016), su primer club europeo tras su debut y su consolidación en Estudiantes de La Plata. En suelo italiano, el tucumano anotó 27 goles en 124 partidos.


Este viernes, Inter perdía desde los 15 minutos por un error defensivo, hasta que apareció Martínez a los 2 de la parte final para empatar. Tras un lateral y una peinada, al argentino le quedó servida la pelota en el área para, muy cerca del arquero, poner la frente y dirigir el balón a donde quiso.


Luego, cuando Correa reemplazó a su compatriota, el recién llegado no tuvo problemas para acoplarse al sistema de juego propuesto por el director técnico Simone Inzaghi. A los 38 minutos recibió en tres cuartos de cancha, giró y trasladó hasta la medialuna con comodidad. Perfilado con la pierna izquierda, sacó un remate rasante y cruzado. El arquero Lorenzo Montipò se estiró, pero poco pudo hacer, y los defensores se quedaron mirando atónitos: no habían salido a presionar.


Once minutos después, una jugada que comenzó en los botines del chileno Arturo Vidal finalizó con un cabezazo brillante del argentino. El chileno abrió para Matteo Darmian con un pase profundo que penetró las líneas del rival; exigido, el italiano envió un centro bombeado y Correa calculó todo bien: el timing, la fuerza y la velocidad del salto. Lo que quizás no había previsto con tanta precisión es ese comienzo óptimo en uno de los equipos grandes de Italia y de Europa.

Fuente: La Nación


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