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Cristina fortalece el armado en el conurbano y complica las posibilidades de Alberto de competir

El Presidente ensayó una estrategia política propia en la provincia de Buenos Aires, pero la crisis económica y política frustró el intento. El kirchnerismo amplía sus bases y suma albertistas.

El Frente de Todos está lanzado de lleno a la carrera electoral de 2023. Con Cristina Kirchner como la principal armadora, el kirchnerismo busca ampliar sus bases para dar pelea en la provincia de Buenos Aires y, lentamente, va cercando cualquier intento de Alberto Fernández de disputar poder en el conurbano.


Aunque el Presidente ensayó un armado político con intendentes al frente de ministerios clave para la Provincia y buscó relanzar el Partido del Trabajo y la Equidad (ParTE) -que fundó en 2012, luego de su primer alejamiento de Cristina Kirchner-, en el kirchnerismo lo responsabilizan por las decisiones que terminaron en la crisis actual y buscan correrlo del escenario, para dar un mensaje de esperanza y de cambio, las dos palabras elegidas por el oficialismo para esta nueva etapa.


Junto con la inflación, la inseguridad es una de las principales preocupaciones en el conurbano bonaerense, bastión electoral que el kirchnerismo no quiere perder.


Alberto Fernández no se resigna

Cada vez con menos aliados, el Presidente intenta no darse por vencido y se reúne con referentes del Frente de Todos, entre ellos intendentes de la primera y tercera sección electoral, aunque, lejos de trabajar en una alianza, recibe pedidos por mayor asignación de recursos para obra pública y la seguridad de sus distritos.


En diferentes encuentros, la semana pasada el Presidente se reunió con los intendentes de Ituzaingó, Alberto Descalzo, y de Berazategui, Juan José Mussi; el diputado y referente político de Florencio Varela Julio Pereyra; el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán; y Héctor Daer, líder de la CGT.


La reunión con los dirigentes del conurbano bonaerense, se enmarcó en una serie de encuentros que los intendentes bonaerenses vienen realizando para sentar posiciones y e intentar marcar temas de agenda, pero también para reclamar más recursos de cara a las elecciones. La más importante fue con Cristina Kirchner luego del acto de La Plata, cuando la Vicepresidenta habilitó el tema de la inseguridad.


Poco después recibió a Insfrán, gobernador de una de las provincias en las que el kirchnerismo también busca reforzar el liderazgo, de la mano de un fuerte trabajo que viene realizando el jefe de Gabinete, Juan Manzur, con los gobernadores del norte grande. Elogiado por el Presidente durante la pandemia, el formoseño es uno de los que mantiene diálogo fluido, pero tampoco se alinea con el albertismo.


El caso de Daer es distinto. El líder del sindicato de Sanidad es uno de los pocos dirigentes peronistas que habló sobre una posible reelección de Alberto Fernández y es la pata gremial más sólida que tiene el Presidente para contener reclamos de la central obrera, especialmente cuando algunos se empiezan a desmarcar, como Hugo y Pablo Moyano.


El acercamiento del Movimiento Evita a Cristina Kirchner

El Movimiento Evita fue un aliado clave del Gobierno de Alberto Fernández dentro de las organizaciones sociales, gracias a su posicionamiento dentro del Ministerio de Desarrollo Social y también fue uno de los dirigentes que se refirió a la reelección de Alberto Fernández. Pero su líder Emilio Pérsico empezó a dar muestras de distensión con el kirchnerismo duro.


Primero se reunió con el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, y envió una comitiva del Movimiento Evita al acto de Cristina Kirchner en el Día de la Militancia, liderada por la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el secretario gremial de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Gildo Onorato, que fueron parte de la cena posterior en la residencia del gobernador Axel Kicillof.


Días después, Pérsico recibió en su casa de La Matanza a la Vicepresidenta. El líder piquetero impulsa la candidatura de su compañera Patricia Cubría como intendenta del distrito en el que vienen alternándose la jefatura comunal los kirchneristas Fernando Espinoza y Verónica Magario.


Alejado del espacio, Pérsico sabe que necesita de la estructura del PJ si Cubría quiere disputar el bastión kirchnerista que todos quieren ganar. En el encuentro no hubo promesas, pero sí acercamientos clave.


Los incondicionales de Alberto Fernández

Con Sergio Massa abocado a la gestión económica para intentar garantizar cierta estabilidad en el tema inflacionario y la Vicepresidenta que pide a la Gendarmería en el conurbano para atender la inseguridad, Alberto Fernández queda cada vez más relegado en el armado electoral.

El Presidente mantiene el apoyo incondicional del canciller, Santiago Cafiero, y de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, que no encuentra el camino para distender la creciente conflictividad social.


Aunque Tolosa Paz se hizo cargo de la cartera social en el momento más caliente de la era Alberto Fernández, su poder de acción está condicionado por las decisiones económicas de Massa y cerca del Presidente saben que eso afecta cualquier poder territorial que la ministra haya detentado en la provincia de Buenos Aires.


Otros incondicionales son los líderes bonaerenses de ParTe, Manuel Luaces, presidente local, y Juan Ignacio Álvarez, del sindicato de Aeronavegantes. Aunque el mandato de Alberto Fernández fue que salgan al territorio a militar y disputar espacios de poder, el avance de La Cámpora y su alianza con el massismo mantienen relegados también a los referentes provinciales del albertismo.

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