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Crisis del Colorado: nevó, pero la situación sigue siendo muy complicada



Si bien en los últimos días se dieron nevadas en la zona cordillerana, que podrían significar un cambio en la dura situación de la cuenca del río Colorado y la zona de riego del norte de Patagones y sur de Villarino, desde los entes productivos se aclaró que la coyuntura continúa siendo muy complicada.


“La situación crítica no se ha revertido: los niveles de acumulación de nieve continúan bajos y son similares a los mínimos históricos para la cuenca”, se indicó desde la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado.


En ese sentido, se reconoció que las precipitaciones níveas de los últimos días “aportarán a la oferta hídrica para la próxima temporada de riego” aunque se explicó que se mantendrán las restricciones decididas en las últimas semanas: es decir, una apertura de la temporada de riego que se daría no antes del 25 de septiembre y un cierre que variaría entre el 15 y 25 de enero.


“Más allá de que fue la mayor nevada del período actual y se trata de eventos importantes en cuanto a volumen, las perspectivas de inicio y finalización de la campaña de riego en nuestra zona se mantienen”, se explicó.


Además, se informó que debido a la necesidad de mantenimiento de la cantidad y calidad de agua para consumo humano en las tres provincias, y para control de heladas en Río Negro, se aumentó la erogación del dique Casa de Piedra en 5 metros cúbicos desde el jueves pasado.


Semanas atrás, desde Corfo se había explicado que la temporada de irrigación sería más restringida de lo esperado, y que se extendería por unos cuatro meses, cuando normalmente dura entre ocho y nueve.


Esto significaría también un duro golpe a las perspectivas productivas en la zona de riego, ya que significaría una baja importante en la producción de cebolla –principal cultivo de la región-, con el consiguiente golpe en la situación económica y social de las poblaciones que la componen.


Incluso, se esperaba que muchos productores pudiesen mudar su producción a otras zonas de riego, sobre todo a las que se encuentran sobre las márgenes del río Negro. Esto también podría ocasionar un problema a futuro ya que, por la dinámica propia del cultivo de cebolla y después de un año de malos precios y pocas ventas –como el actual-, normalmente se siembra de más esperando una recuperación en los valores.

Fuente: La Nueva



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