Ceuta enfrenta una crisis migratoria tras el ingreso de 2.000 personas por mar en pocos días
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- hace 8 horas
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El enclave español en el norte de África declaró una situación de emergencia por el fuerte incremento de llegadas desde Marruecos. El Gobierno español reforzó el operativo y trabaja junto a las autoridades marroquíes para contener la situación.
La ciudad autónoma española de Ceuta atraviesa una de las mayores crisis migratorias de los últimos años luego de que alrededor de 2.000 migrantes ingresaran a nado desde Marruecos en apenas una semana y media. La magnitud del flujo desbordó la capacidad de acogida del enclave y llevó a las autoridades locales a declarar una situación de "emergencia humanitaria y social".
Ceuta, junto con Melilla, constituye la única frontera terrestre que la Unión Europea mantiene con África, lo que la convierte en uno de los principales puntos de ingreso para quienes buscan llegar al continente europeo.
Las autoridades reconocen una situación crítica
El alcalde-presidente de Ceuta, Juan Vivas, advirtió que la ciudad enfrenta una situación excepcional debido al volumen de personas que llegaron en los últimos días.
Desde el Ministerio del Interior español señalaron que las redes de tráfico de personas son las responsables de estas entradas masivas y destacaron la cooperación que mantienen con Marruecos en materia de control migratorio.
El Gobierno español anunció que trabaja para agilizar la devolución a Marruecos de quienes ingresaron de manera irregular, mientras despliega recursos adicionales para recuperar la normalidad en la ciudad.
Por su parte, el presidente Pedro Sánchez aseguró que el Ejecutivo está movilizando todos los medios disponibles y coordinando acciones con las autoridades marroquíes e internacionales para afrontar la emergencia.
Centros de acogida colapsados
La llegada constante de migrantes provocó la saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde cientos de personas permanecen fuera del predio al no haber capacidad disponible.
La Guardia Civil, Salvamento Marítimo y la Cruz Roja mantienen un amplio operativo de rescate para asistir a quienes intentan alcanzar la costa a nado antes de trasladarlos a Ceuta.
Según las autoridades locales, muchos de los recién llegados afirman ser menores de edad, con un promedio de entre 40 y 50 casos diarios.
Preocupación por las víctimas en el mar
Además de la presión sobre los servicios de asistencia, las autoridades remarcaron el alto costo humano que representa esta ruta migratoria.
En los últimos meses fueron recuperados unos 60 cuerpos en el mar y solo el miércoles se hallaron dos hombres fallecidos tras intentar llegar a la ciudad.
Las autoridades consideran que un mayor control de las salidas contribuiría a reducir las muertes durante la travesía.
Debate por la legislación migratoria
El incremento de llegadas reavivó el debate sobre la normativa migratoria española.
A comienzos de julio, el Tribunal Supremo estableció que los migrantes interceptados en el mar cuando intentan llegar a Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos automáticamente mediante el procedimiento conocido como "rechazo en frontera".
Ante este escenario, el gobierno de Ceuta propuso modificar la Ley de Extranjería para recuperar esa herramienta, reforzar los recursos de las fuerzas de seguridad, distribuir migrantes hacia otras comunidades autónomas e intensificar la cooperación con Marruecos.
Una situación que recuerda a la crisis de 2021
El episodio trae a la memoria lo ocurrido en mayo de 2021, cuando más de 10.000 migrantes ingresaron en apenas dos días a Ceuta durante una crisis diplomática entre España y Marruecos.
En aquella oportunidad, Rabat relajó los controles fronterizos en medio del conflicto generado por la atención médica brindada en España al líder del Frente Polisario.
Actualmente, ambos gobiernos aseguran mantener una relación de cooperación y coordinación para contener la inmigración irregular.
La realidad de quienes esperan una respuesta
Mientras continúan los operativos, cientos de migrantes permanecen acampando en las inmediaciones del CETI bajo condiciones precarias.
Muchos improvisan refugios con mantas y plásticos para protegerse del sol, mientras esperan iniciar los trámites administrativos que definirán su situación migratoria.
Los testimonios recogidos en el lugar muestran largas horas de espera, escasez de alimentos y la incertidumbre sobre el futuro de quienes lograron completar la peligrosa travesía desde las costas marroquíes.



